29 dic. 2010

La Mudanza de los Sentidos

He dicho adios a tus imagen que se cruzaba en mi cabeza a cada instante, recordandome lo patetica que puede ser la vida cuando deseas algo que no puedes tener. La mudanza ya empieza; tengo todas las cajas empacadas : los libros y sus termitas, los vasos y sus periodicos , los zapatos y sus plásticos. Ya no me molestan como antes las hojas del árbol de ciruelas que inundaban el patio, ni el aspecto que tienen desde la ventana de la habitación.- Todo ahora tiene un chiste.
He de bajar por las escaleras por última vez. Me despido de las paredes y sus huecos, pisando así el el rechinar de aquel peldaño que nunca arreglé.

Ya este no será mas mi hogar. Lo dejo con su sensación de húmedad y su madera podrida. Con los murcielagos que se esconden en el ático y que me asustaban cada noche de cada respectivo día.

La tarde tiene color ocre. Digo adios.
Pero antes. Me despido de la cruz que puesto junto al árbol de ciruelas. Ahí he enterrado tus recuerdos. Que sólo estos sentimientos que dejaste colgados en mi pecho sirvan para alimentar las raices de esta planta y a su vez, den frutos. Para ver si le sirve de alimento lo que de una u otra forma, nunca pudiste darme a mí.
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