14 dic. 2013

El chófer

-  Y tu no quiere un carrito mija?
- Umm, si tío; pero no es algo que yo tenga como urgencia, usted ve, supongo que la necesidad surgirá a su debido tiempo.
- Ta raro escuchar eso de la juventud en estos días.

Claudia sonrió.

Era jueves. Cuando le tocó coger el carrito publico hacia su casa, notó que el trafico estaba mas pesado de lo normal. Habían dos pasajeros en el asiento de atrás. Claudia subió delante.
Entre toque de bocinas, contaminación y la luz naranja del ambiente del sol que se despedía, Claudia solo pensaba en llegar y tomar un buen baño. El trafico avanzaba de a poco pero el carrito avanzaba aun mas lento; entonces se fijo en que el chófer iba escribiendo al mismo tiempo que manejaba.

- Que prudente- Pensó - Bueno, a lo mejor estará calculando algo importante, alguna deuda que lo a merite.-

La fila de vehículos contaminantes avanzaba, el ultimo pasajero de la parte de atrás se desmontó.

-Avance- Le dijo Claudia ya mostrándose impaciente mientras el chófer mantenía la vista baja en el papel.

- ¿Tu lees poesía morena? - Le pregunto el chófer.
- Si, claro - Respondió con una cara un tanto desconcertada.
- Te leeré algo que estoy escribiendo, es solo un borrón; pero no esperes nada romántico ni esas cosas disparatosas de amor.
- Ok- Ya se preparaba para escuchar alguna de esas líricas callejeras que tanto dolor de cabeza le daba.

El chófer miro al semáforo en rojo, tomo el papel y leyó con muy buena entonación oraciones que hablaban del existencialismo, la realidad relativa, la verdad absoluta, el infinito.
Cuestiones que, tal vez ella pensó que eran muy profundas para alguien así.

- Que te pareció? - ¿Le pregunto el chófer?
Claudia no podía disimular su cara de sorpresa y avergonzada al juzgar a aquel hombre por la ropa desteñida y el cabello sin recortar.
- ¿Usted escribe en alguna situación en especial? -
-No, lo hago siempre. En el otro carro tengo un cuaderno lleno, porque lo apunto siempre que me llega a la mente, tu sabe, a veces tiene uno que escribirselo en la mano o en lo que apareca.

El semáforo cambio a verde. Claudia miro a  fijamente al chófer
- En la próxima esquina por favor-

Entre el caos de la ciudad en plena tarde, en claudia se dibujo una sonrisa mientras caminaba a casa.

3 dic. 2013

Enferma

El día que me tocó esperar en la sala de emergencias (frente al cuarto de tomografías, entre los pasos de la gente impaciente y esperanzada) sentí como el color verde pastel empezaba a darme nauseas.
Desde las paredes, las sillas, los pisos y los letreros. Como una gran mancha patética que cubría todo.

Las luces eran tan tenues que evocaban a la depresión. Eran la 1:00 AM, estaba la sala prácticamente vacía, la resonancia de los pasos al caminar, programas de TV y susurros era todo lo que inundaban los pasillos.

Me daba risa.

Tenia casi cuatro horas en aquel lugar, entre las condiciones precarias y las camillas no dejaba de vacilar. "Este lugar es lo mas cercado que se ha de estar de la vida" me dije a mi misma, sin embargo me parecía un cementerio de sueros, pastillas y risas burlescas con olor a farmacéutico.

El turno "91" tenia horas inmóvil, no había ningún paciente en espera; es cierto. Pero estoy segura que si lo hubiese, el tiempo hubiese pasado igual de lento.